Sitio web dedicado a la espiritualidad cristiana

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Laureano J. Benítez Grande-Caballero       

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  En el monte sagrado

 

(Antología de oraciones para la intimidad con Dios)

 

Abre nuestros ojos, Señor

(Liturgia de las horas)

 

Abre nuestros ojos, Señor,

para que podamos verte a Ti

en nuestros hermanos y hermanas.

Abre nuestros oídos, Señor,

para que podamos oír las invocaciones

de quien tiene hambre, frío, miedo,

y de quién está oprimido.

Abre nuestro corazón, Señor

para que aprendamos a amarnos los unos a los otros

como Tú nos amas.

Danos otra vez tu Espíritu, Señor,

para que nos volvamos un sólo corazón y una sola alma

en tu nombre. Amén.

 

Acto de abandono

(Ignacio Larrañaga)

 

En tus manos, oh Dios, me abandono,
modela esta arcilla,
como hace con el barro el alfarero.
Dale forma, y después, si así lo quieres
hazla pedazos.
Manda, ordena: ¿Qué quieres
que yo haga?
¿Qué quieres que yo no haga?.

Elogiado y humillado, perseguido,
incomprendido y calumniado,
consolado, dolorido, inútil para todo,
solo me queda decir a ejemplo de tu madre:
"Hágase en mí según tu Palabra".

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz;
no una cruz heroica que pudiera satisfacer
mi amor propio;
sino aquellas cruces humildes y vulgares
que llevo con repugnancia. Las que encuentro
cada día en la contradicción,
en el olvido, el fracaso, en los falsos
juicios o en la indiferencia,
en el rechazo y el menosprecio de los demás,
en el malestar y en la enfermedad,
en las limitaciones intelectuales
y en la aridez, en el silencio del corazón.
Solamente entonces Tú sabrás que te amo,
aunque yo mismo no lo sepa,
pero eso basta.

Amén.

 

 

Cara a cara

 (Ignacio Larrañaga)

 

Día tras día, Señor de mi vida,
quede delante de Tí
cara a cara.
De manos juntas, quedaré delante de Tí,
Señor de todos los mundos
cara a cara.

En este mundo que es tuyo,
en medio de las fatigas,
del tumulto, de las luchas,
de la multitud agitada,
he de mantenerme delante de Tí,
cara a cara.

Y, cuando mi tarea en este mundo
estuviera acabada,
oh Rey de Reyes, solo y en silencio,
permaneceré delante de Tí,
cara a cara.

Amén.

 

 

¿Cómo no darte las gracias Padre?

      

 

¿Cómo no darte gracias, Padre?
¿Cómo no darte gracias, Padre…
si me has amado con amor eterno,
si mi vida está en tus manos,
si un cielo eterno me tienes prometido?
¿Cómo no darte gracias, Padre…
si todo lo que soy es don tuyo,
si me llenas de gozo y esperanza,
si siempre estás conmigo?
¿Cómo no darte gracias, Padre…
si me abruma el peso de tus dones,
si no puedo olvidar tus beneficios,
si es mi alivio poder agradecerte?
¿Cómo no darte gracias, Padre…
si Tú mismo te me has regalado,
si tu Espíritu incendia mi ser,
si es Jesús quien, por mí, te agradece?

Amén

 

 

Oración Con las Manos Vacías

         

 

Señor:

Que será en Tu presencia cuando rinda mis cuentas,
de las horas vividas, horas desiertas.

Tu, Creador de los mundos, de la luz de los días,
yo sin nada en las manos.....con las manos vacías.

¡Hay Señor!, que vergüenza cuando llegue a tu vista,
- cuando estando en el mundo, ya en el mundo no exista - 
pedirás que te diga, lo que Tu ya sabias: que te
explique la causa de mis manos vacías....

No valdrán las excusas que mi mente alimenta, porque
todas del tiempo no completan la cuenta,  te diré que
en mi tiempo fabriqué fantasías....y me dirás que a Ti
llego, con las manos vacías.

Trataré con mis manos, de abarcarme a mi mismo, y decirte
que llevo en mis manos mi abismo, que no llevo las obras
que de mi esperarías, mas no llego a tu vista con las
manos vacías,  Sonriendo, del intento de abarcarme a mi
mismo, y tratar con mis manos de abarcar el abismo,
mostrarás Tu tus manos, cuando extienda las mías y veré
que he llegado con las manos vacías.

Que dolor cuando mire cómo sangran tus llagas, 
- la maldad de los hombres, que en AMOR Tu les pagas -, 
te diré; "Jesucristo", por tus crueles sangrías,
dá Tu perdón al que viene con las manos vacías.

Amén

 

Dame la gracia de ser compasivo

        

 

Dios mío, Tú eres todo ternura para mí.
Te lo pido por tu Hijo amado:
dame la gracia de llenarme de misericordia
y de amar todo lo que Tú me inspires.

Dame la gracia de compadecerme
de quienes viven en la aflicción
y de correr en ayuda
de los que pasan necesidad.

Dame la gracia de aliviar a los desgraciados,
de prestar asilo a los que no lo tienen,
de consolar a los que sufren,
de animar a los deprimidos.

Dame la gracia de devolver la alegría a los pobres,
de servir de apoyo a los que lloran,
de perdonar las deudas
a quien tenga alguna conmigo.

Dame la gracia de perdonar
a quien me haya ofendido,
de amar a los que me odien,
de devolver siempre bien por mal,
de no despreciar a nadie
y de respetar a todos. 

Amén.

 

Dios, fortaleza del que sufre

      



Señor, ayúdame a ser un cristiano tan consciente,
que me dé cuenta de mis propias limitaciones;
tan valiente, que no me hunda
ante las inevitables dificultades de la vida;
y tan humilde que llegue a descubrir que sin Ti
nunca sabré llevar mi cruz de cada día

Haz, Señor, que cuando me llegue el dolor o la prueba,
no la mire nunca como un castigo que Tú me envías,
sino como una oportunidad que me brindas
de poderte demostrar
que mi amor es serio
y que soy consecuente con la fe que profeso.

Que el dolor, Señor, me haga cada vez más maduro
como persona y como cristiano;
que me haga más comprensivo con los demás;
que me haga más amable, más tierno, más humano
que cuando el dolor llegue a mi puerta,
lejos de hacerme el mártir
o de tomar actitudes de víctima propiciatoria,
sepa repartir paz y alegría en medio
de los que me rodean.

Amén

 

Dios mío, estoy contento

      

 

Dios mío, estoy contento porque Tú me amas,
no obstante mi indignidad.

Dios mío, estoy contento porque te amo,
no obstante mi miseria.

Dios mío, estoy contento porque puedo alguna vez,
no obstante mi nada, hacer que te amen.

Dios mío, estoy contento porque puedo sufrir
algo por tu amor.

Dios mío, estoy contento porque Tú estás presente
en la Euca unaristía.

Dios mío, estoy contento porque eres mi Huésped divino.

Dios mío, estoy contento porque tu presencia bendita
en mi morada ilumina mi vida.

Dios mío, estoy contento porque eres mi fuerza en los
desfallecimientos de mi alma.

Dios mío, estoy contento porque eres mi consuelo en
las angustias de mi corazón.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres mi luz en
las oscuridades de mi camino.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres mi riqueza
en mi pobreza.

Dios mío, estoy contento porque si me has quitado
mucho, me has dejado todavía mucho mas.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres mi Padre,
mi Esposo, mi Hermano, mi Amigo, mi Salvador,
el Huésped divino de mi corazón, por medio de
la gracia, la Vida de mi vida, porque Tú eres mi todo.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres la Belleza,
la Bondad, la Verdad resplandeciente de la que mi
alma está sedienta.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres la eterna
felicidad de aquellos que he perdido.

Dios mío, estoy contento porque creo que los he de
ver y gozar en los esplendores de la vida eterna.

¡Oh mi buen Maestro! Te doy gracias de haberme hecho
encontrar tantos corazones nobles y buenos.

¡Oh mi buen Maestro! Te doy gracias del perfume de
las flores, de la hermosura de las almas, del reflejo
aquí debajo de todas las inmortales bellezas.

¡Oh mi buen Maestro! Te doy gracias de haberme
permitido gozar de todas las maravillas de tu creación.

¡Oh mi buen Maestro! Te doy gracias de todos los bienes
que poseo todavía y de todos aquellos que espero de tu
misericordia infinita en este mundo y en el otro para mí
y para todos aquellos que me son queridos.
Amén

 

 

¡Dios Mío, Tú me amas!

(Alicia Beatriz Angélica Araujo)

 

 

Ayúdame para que no me pierda en mi debilidad.

Quita las escamas de mis ojos, y dame tu luz para mirar con amor misericordioso y benevolencia a mis hermanos.

Permite Señor, que me vea libre de todo prejuicio, y acepte  con paz todo lo que de Ti provenga.

Dale mi Dios a mi intelecto, la apertura necesaria, para discernir tus caminos, y anunciar a todos Tú gloriosa victoria.

Confírmame en la fe por mis obras.

Líbrame de toda actitud egoísta, y dame de beber de Tú amoroso corazón ese néctar que embriaga con humilde, sencilla, pero ardorosa pasión a mi pobre e impotente corazón humano.

Te lo pido por la excelsa intercesión de María Santísima, medianera de todas las gracias.

Concédeme ser una servidora fiel, que de fruto y éste sea duradero.

Dame mi Dios, la gracia de trasmitir este tu amor, que es redención para los hombres.

Nada tengo Señor si Tú no me alcanzas tu gracia, pues nada hay de bueno en mí sin tu misericordia.

Atiende Señor mis súplicas, y concédeme todo aquello que sirva para Tú mayor gloria.

Por Jesucristo, Nuestro Señor.

Amén.

 

 

En busca de Dios

      

 

¡Te necesito, Señor Dios!,
porque sin Ti mi vida se seca.
Quiero encontrarte en la oración,
en tu presencia inconfundible,
durante esos momentos en los que el silencio
se sitúa de frente a mí, ante Ti.
¡Quiero buscarte!
Quiero encontrarte dando vida
a la naturaleza que Tú has creado;
en la trasparencia del horizonte
lejano desde un cerro,
y en la profundidad de un bosque
que protege con sus hojas
los latidos escondidos
de todos sus inquilinos.
¡Necesito sentirte alrededor!
Quiero encontrarte en tus sacramentos,
En el reencuentro con tu perdón,
en la escucha de tu palabra,
en el misterio de tu cotidiana entrega radical.
¡Necesito sentirte dentro!
Quiero encontrarte en el rostro
de los hombres y mujeres,
en la convivencia con mis hermanos;
en la necesidad del pobre
y en el amor de mis amigos;
en la sonrisa de un niño
y en el ruido de la muchedumbre.
¡Tengo que verte!
Quiero encontrarte en la pobreza de mi ser,
en las capacidades que me has dado,
en los deseos y sentimientos que fluyen en mí,
en mi trabajo y mi descanso
y, un día, en la debilidad de mi vida,
cuando me acerque a las puertas del
encuentro cara a cara contigo.

Amén.

 

 

¡En Tus manos!

 (Cardenal Carlo María Martín)

 

 

En tus manos Padre Santo y Misericordioso,
ponemos nuestra vida,
Tú nos la diste,
Guíala y llénala de tus dones.
Tú estás a nuestro lado,
como roca sólida y amigo fiel,
aún cuando nos olvidamos de Tí.
Pero ahora volvemos a Tí.
Queremos agarrarnos a la guía
segura de tus manos,
que nos conducen a la Cruz,
Sentimos la necesidad de meditar
y de callar mucho,
sentimos también la necesidad
de hablar para darte gracias.
y para dar a conocer a todos los hombres
las maravillas de tu amor.
Nos separamos de Tí, fuente de la vida,
y encontramos la muerte.
Tu Hijo sin embargo no se paró
ante el pecado y la muerte,
sino que con la fuerza del amor,
destruyó el pecado,
redimió el dolor, venció la muerte,
La Cruz de Cristo nos revela que tu amor,
es más fuerte que todo,
el don misterioso y fecundo,
que mana de la cruz,
Es el Espíritu Santo,
que nos hace partícipes,
de la obediencia filial de Jesús,
Nos comunica tu voluntad.
de atraer a todo hombre a
la alegría de una vida
reconciliada y renovada por
el AMOR.
Amén.

 

 

Enséñame, Oh Dios, a hacer oración

      

 
Enséñame, oh Dios,
ese lenguaje silencioso que lo dice todo.
Enseña a mi alma a permanecer
en silencio en tu presencia.
Que pueda adorarte en las
profundidades de mi ser y esperar
todas las cosas de Ti,
sin pedirte nada más que
la ejecución de Tu voluntad.
Enséñame a permanecer
callado bajo Tu acción y
producir en mi alma esa profunda
y sencilla oración que nada
dice y lo expresa todo.
Ora Tú en mí para que mi oración tienda
siempre a Tu gloria y que mis deseos
estén siempre fijos en Ti.

Amen

 

Enséñame, Señor Dios...

(Madre Ma. Emilia Peña Castellanos, MESST)



Enséñame Señor Dios
a no saber, vivir sin Tí,
ni en salud o enfermedad
ni en trabajo o descanso,
ni en amor o soledad,
ni en tristeza o alegría,
ni al despertar o dormir..
cada día,
enséñame
a no saber vivir sin Ti.

Después de tanto tiempo
de estar los dos unidos,
¿Como sería tu ausencia?,
¿Tus pasos ya perdidos?,
Si me enseñaste a amarte sin medida
defiende lo que es tuyo
porque te dolería vivir sin mi;
los dos somos concientes
entonces Señor Dios,
enséñame a no saber vivir sin Ti.

Amén.

 

 

Estás con nosotros

      

 
Estás con nosotros todos los días
hasta el fin del mundo.

Estás con nosotros Omnipotencia Divina
con nuestra fragilidad.

Estás con nosotros, amor infinito,
que nos acompañas en todos nuestros pasos.

Estás con nosotros protección soberana
y garantía de éxito en las tentaciones.

Estás cono nosotros,
en nuestras luchas y fracasos,
en nuestras dificultades y pruebas.

Estás con nosotros,
con nuestras decepciones y ansiedades,
para devolvernos el coraje.

Estás con nosotros en las tristezas
para comunicarnos el entusiasmo
de tu alegría.

Estás con nosotros en la soledad
como compañero que nunca falla

Estás con nosotros
en nuestra misión apostólica
para guiarnos y sostenernos.

Estás con nosotros
para conducirnos al Padre
por el camino de la sabiduría
y de la eternidad.
Amén.

 

 

Gratitud

   

 


Gracias Padre, oh Dios del Cielo
Dueño Absoluto y Creador
sobre los cielos y tierra
de toda doctrina de amor.

Hoy que de los cielos miras
a la tierra en su girar
rige Señor los senderos
en nuestro arduo caminar.

Gracias por toda esperanza
que nos ayuda a vencer
la que nos muestra el camino
y sostiene nuestra fe.

Por tu bondad infinita
por tu amor y poder
bajo tu amparo y tu guía
nos permites hoy crecer.

Porque aún entre las guerras
internas nos sueles dar
las armas que nos liberan
tu paz, tu amor, tu verdad.

Y así a través de los tiempos
en toda su realidad
nos permites ser fieles
en este peregrinar.

Gracias Señor por la vida
en toda su intensidad
por tu luz y la apertura
que nos da la capacidad
de ser y sentirnos libres
para amar tu voluntad.

Por tu gran misericordia
que perdona la maldad.
Por mostrarnos lo divino
que existe en la humanidad.

Porque pese a todo ruido
al silencio o al dolor
presentimos tu presencia
y podemos oír tu voz.

Gracias por tu gran realeza
porque en tu amor al crear
a tu imagen nos formaste
semejanza sin igual.

Con esa esencia sin par
vida en nosotros soplaste
y que delicia es amarte
¡Oh! mi Padre Celestial
de mi alma, de mi cantar
quiere mi ser ofrecerte.

Por la gracia de alabarte
y tener la gran virtud
de seguirte y con Jesús
en el sagrario adorarte.

Amen

 

 

Oh, Dios de ternura, eres mi alegría

 (Jacques Leclerc)



Oh mi Dios, yo sé que Tú me amas y sé que tu
amor por mí no es un amor que pasa,
sino un amor eterno.

Sé que me amas tal cual soy,
ya sea tonto o inteligente
ya sea débil o fuerte,
ya sea equilibrado o disparejo...
poco importa, yo sé que me amas,

Es más aún: sé que me amas
cuando me siento perdido,
cuando soy pecador , cuando estoy pobre,
no solo de dinero, sino de virtudes.

Yo sé que Tú me amas y que tu gozo es buscarme
como el pastor busca a la oveja perdida,
y sé que te daría un inmenso júbilo
al dejarme encontrar.

Yo sé, oh mi Dios, que tu Hijo es la prueba
viviente de tu amor
ese amor eterno, que en el tiempo
viene a nuestro encuentro.

Bendito seas oh mi Dios,
Tú quieres guiarme por el mismo camino
y darme un día de dicha,
la alegría completa de ser tuyo
para toda la eternidad.
Amén.

 

 

Oh, Verbo de Dios amado

        

 

Oh Verbo de Dios amado,
enséñame a ser generoso,
a servirte como mereces,
a dar sin llevar cuenta,
a combatir sin temor a las heridas,
a trabajar sin buscar el descanso,
a gastarme sin más recompensa
que saber que estoy haciendo tu voluntad.

Amén.

 

 

Oración a Dios Padre

(M. Basilea Schlink)

 

Padre mío, te doy las gracias.
Tú no me das una piedra cuando te pido pan.
Jamás lo harías porque eres
un padre amoroso.
Padre mío, te doy las gracias
porque tienes contados todos los cabellos de mi cabeza,
de manera que hasta las cosas más pequeñas
pasan por tus manos
y han de bendecirme y hacerme bien.

Padre mío,
te doy las gracias
porque soy tu hijo, y por eso
ningún bien puede faltarme.
Padre mío, te doy las gracias
porque eres el Padre misericordioso
y el Dios de todo consuelo.
Tu corazón me abre las puertas
cuando estoy en necesidad.
Padre mío, te doy las gracias
porque tu corrección
no es más de lo que puedo soportar.
Padre mío, te doy las gracias
porque tu sabes lo que es bueno,
saludable y beneficioso para mi,
por eso se que la forma en que me guías
siempre es la mejor para mi.

Padre mío, te doy las gracias
porque escuchas cada petición de tus hijos
y ninguna de sus oraciones son desoidas.

Padre mío, te doy las gracias
por ser el mejor de los padres,
compasivo, clemente
y lleno de bondad y paciencia con tu hijo.

Padre mío, te doy las gracias
porque nada puede sucederme,
excepto lo que tu permitas,
porque todo viene de Ti
y lo usarás para mi bendición.

Padre mío, te doy las gracias
por alegrarte de hacer el bien a tus hijos.
muchas gracias porque puedo contar contigo
en todas mis necesidades.

Padre mío
¿Quién me ama como Tú?
¿Quién me cuida como Tú?
¿Quién me guía por el camino correcto como ?Tú
¿Quién me sobrelleva con la misma paciencia que Tú?
¡Nadie en la tierra,
ni ahora ni en la eternidad!

Amén.



 Oración de promesa a Dios

 (Grupo de Oración Santo Cura de Ars)

 

 

Señor Dios, hoy os hago una promesa.
De ahora en adelante, con la ayuda de
Vuestra fuerza, eliminaré completamente de mi
mente todo lo que es oscuro, el odio,
la ira, la tristeza, los celos, el sentimiento
que se satisface con la infelicidad ajena y
nunca más dejaré brotar en mi mente tales sentimientos.
Dadme fuerzas para poder cumplir esta promesa.
Con Vuestro permiso, os entrego mi voluntad, mi
sentimiento y mi pensamiento. Haced fluir en mí
Vuestra voluntad, Vuestro pensamiento y Vuestros
sentimientos nobles, elevados y puros.
Mi corazón ya no es mío, fue dado por Vos, al mismo tiempo es
dedicado a Vos. Me esforzaré para purificar mi corazón y para
tornarme digno del objetivo con el que me entregué al Señor.
Amén.

 

Plegaria de confianza en la Divina Providencia

Recibe, Señor, nuestros miedos
y transfórmalos en confianza.

Recibe, Señor, nuestro sufrimiento
y transfórmalo en crecimiento.

Recibe, Señor, nuestro silencio
y transfórmalo en adoración.

Recibe, Señor, nuestras crisis
y transfórmalas en madurez.

Recibe, Señor, nuestras lágrimas
y transfórmalas en plegarias.

Recibe, Señor, nuestra ira
y transfórmala en intimidad.

Recibe, Señor, nuestro desánimo
y transfórmalo en fe.

Recibe, Señor, nuestra soledad
y transfórmala en contemplación.

Recibe, Señor, nuestras amarguras
y transfórmalas en paz del alma.

Recibe, Señor, nuestra espera
y transfórmala en esperanza.

Recibe, Señor, nuestra muerte
y transfórmala en resurrección.

 

 

Dame la gracia de ser compasivo

 

Dios mío, Tú eres todo ternura para mí.
Te lo pido por tu Hijo amado:
dame la gracia de llenarme de misericordia
y de amar todo lo que Tú me inspires.

Dame la gracia de compadecerme
de quienes viven en la aflicción
y de correr en ayuda
de los que pasan necesidad.

Dame la gracia de aliviar a los desgraciados,
de prestar asilo a los que no lo tienen,
de consolar a los que sufren,
de animar a los deprimidos.

Dame la gracia de devolver la alegría a los pobres,
de servir de apoyo a los que lloran,
de perdonar las deudas
a quien tenga alguna conmigo.

Dame la gracia de perdonar
a quien me haya ofendido,
de amar a los que me odien,
de devolver siempre bien por mal,
de no despreciar a nadie
y de respetar a todos.

Amén.

 

 

Dios, fortaleza del que sufre



Señor, ayúdame a ser un cristiano tan consciente,
que me dé cuenta de mis propias limitaciones;
tan valiente, que no me hunda
ante las inevitables dificultades de la vida;
y tan humilde que llegue a descubrir que sin Ti
nunca sabré llevar mi cruz de cada día

Haz, Señor, que cuando me llegue el dolor o la prueba,
no la mire nunca como un castigo que Tú me envías,
sino como una oportunidad que me brindas
de poderte demostrar
que mi amor es serio
y que soy consecuente con la fe que profeso.

Que el dolor, Señor, me haga cada vez más maduro
como persona y como cristiano;
que me haga más comprensivo con los demás;
que me haga más amable, más tierno, más humano
que cuando el dolor llegue a mi puerta,
lejos de hacerme el mártir
o de tomar actitudes de víctima propiciatoria,
sepa repartir paz y alegría en medio
de los que me rodean.

Amén.

 

Oraciónn a Dios Padre

 

Padre mío, te doy las gracias.
Tú no me das una piedra cuando te pido pan.
Jamás lo harías porque eres
un padre amoroso.
Padre mío, te doy las gracias
porque tienes contados todos los cabellos de mi cabeza,
de manera que hasta las cosas más pequeñas
pasan por tus manos
y han de bendecirme y hacerme bien.
Padre mío,
te doy las gracias
porque soy tu hijo, y por eso
ningún bien puede faltarme.
Padre mío, te doy las gracias
porque eres el Padre misericordioso
y el Dios de todo consuelo.
Tu corazón me abre las puertas
cuando estoy en necesidad.
Padre mío, te doy las gracias
porque tu corrección
no es más de lo que puedo soportar.
Padre mío, te doy las gracias
porque tu sabes lo que es bueno,
saludable y beneficioso para mi,
por eso se que la forma en que me guías
siempre es la mejor para mi.

Padre mío, te doy las gracias
porque escuchas cada petición de tus hijos
y ninguna de sus oraciones son desoidas.

Padre mío, te doy las gracias
por ser el mejor de los padres,
compasivo, clemente
y lleno de bondad y paciencia con tu hijo.

Padre mío, te doy las gracias
porque nada puede sucederme,
excepto lo que tu permitas,
porque todo viene de Ti
y lo usarás para mi bendición.

Padre mío, te doy las gracias
por alegrarte de hacer el bien a tus hijos.
muchas gracias porque puedo contar contigo
en todas mis necesidades.

Padre mío
¿Quién me ama como Tú?
¿Quién me cuida como Tú?
¿Quién me guía por el camino correcto como ?Tú
¿Quién me sobrelleva con la misma paciencia que Tú?
¡Nadie en la tierra,
ni ahora ni en la eternidad!

Amén.



Oración del Cuarto de hora

(Misioneros del Verbo Divino)

 

 

Dios verdad eterna,
creemos en Ti.

Dios, salvación y fortaleza nuestra,
esperamos en Ti.

Dios, bondad infinita,
te amamos de corazón.

Enviaste al Verbo, salvador del mundo:
haz que todos seamos uno en él.

Infunde en nosotros el Espíritu de tu hijo,
para que glorifiquemos tu nombre.

 Amén.

 

 

 

Oración para pedir a Dios generosidad

( Grupo de Oración Santo Cura de Ars)

 

 
Señor, enséñame a ser generoso,
a dar sin calcular,
a devolver bien por mal,
a servir sin esperar recompensa,
a acercarme al que menos me agrada,
a hacer el bien al que nada puede retribuirme
a amar siempre gratuitamente,
a trabajar sin preocuparme del reposo.

Y, al no tener otra cosa que dar
a donarme en todo y cada vez más
a aquel que necesita de mí
esperando solo de Tí
la recompensa.
O mejor: esperando que Tú mismo
seas mi recompensa.

Amén

 

Oraciones de acción de gracias

        

I
Dios, omnipotente y misericordioso,
que admirablemente creaste al hombre
y más admirablemente aún lo redimiste,
que no abandonas el pecador,
sino que lo persigues con amor paternal.
Tú enviaste tu Hijo al mundo,
para destruir con su pasión el pecado y la muerte,
y con su resurrección devolvernos la vida y la alegría.
Tú has derramado el Espíritu Santo en nuestros corazones,
para hacemos herederos e hijos tuyos.
Tú nos renuevas con los sacramentos de salvación,
para liberarnos de la servidumbre del pecado,
y transformamos de día en día,
en una imagen, cada vez más perfecta de tu Hijo amado.
Te doy gracias
por las maravillas de tu misericordia,
canto par Ti,
con nuestra boca, corazón y vida, un cántico nuevo.
A Ti la gloria, por Cristo en el Espíritu Santo,
ahora y siempre.

II
Padre Santo,
Tú nos has reformado a imagen de tu Hijo.
Concédeme
alcanzar tu misericordia,
y ser testigo de tu amor en el mundo.

III
Realmente es digno y justo
darte gracias siempre y en todo lugar,
Dios todopoderoso y eterno,
que corriges con justicia y perdonas con clemencia.
En ambas cosas te muestras misericordioso,
porque, cuando castigas,
lo haces para que no perezcamos eternamente,
y cuando perdonas, nos das ocasión de que nos corrijamos.

IV
¡Oh Dios!, que creas y mantienes toda la claridad.
Tanto has amado al mundo,
que entregaste a tu Hijo Unigénito por nuestra salvación.
En su cruz hemos sido redimidos,
vivificados con su muerte,
salvados por su pasión,
glorificados con su resurrección.
Concédeme manifestar
en el corazón la fe,
en las obras, la justicia;
en la conducta, la piedad;
en las costumbres, la rectitud,
y poder conseguir así el premio de la inmortalidad.

V
Señor Jesucristo, rico en perdón,
que quisiste asumir la humildad de nuestra carne,
para dejarnos ejemplo de humildad,
y hacernos constantes en todos los sufrimientos,
haz que conserve siempre todo lo bueno que de Ti he recibido
que cada vez que caiga en pecado,
salga de él por la penitencia.

VI
¡Oh Dios!, que nos concedes tu gracia,
para que nos convirtamos de injustos en justos,
de desgraciados en felices;
lléname de tu fuerza y de tus dones,
y ya que me falta la justificación de la fe,
que no me falte la fortaleza de la perseverancia

 

 

 

Oraciones para alcanzar confianza

        

I
Dios y Padre mío,
que me has predestinado a ser tu hijo
para que sea santo en tu presencia
y viva con gozo en tu casa,
recíbeme y consérvame en tu amor,
para que viva con alegría y caridad
en tu santa Iglesia.

II
Dios y Padre, que me buscas siempre
y estás dispuesto a perdonarme el mal que he hecho,
ten misericordia de mí,
perdona mis pecados
y llévame a la vida eterna.

III
Señor, Dios y Padre mío,
que me has dado la vida
por medio de la pasión de tu Hijo,
concédeme que, unido por la penitencia a su muerte,
pueda también con todos los hombres,
ser partícipe de su resurrección.

IV
Dios Padre,
que no quieres la muerte del pecado
sino que se convierta y viva,
muéstrame hoy tu misericordia
y concédeme la paz.

V
Oh Dios, santo y misericordioso,
que has creado y redimido al género humano
y has devuelto al hombre, por la sangre de tu Hijo,
la vida eterna que había perdido por las insidias del diablo,
vivifícame con tu Espíritu Santo,
pues no quieres que caiga en la muerte,
y acógeme en la verdad
pues no quieres que permanezca en el error.
Que mi humilde y confiada confesión
te conmueva, Señor.
Cura mis heridas,
para que tu Iglesia no sufra en alguna parte de su cuerpo,
tu rebaño no padezca disminución,
y el enemigo no se alegre con el daño de tu familia.
A Ti, Señor, te dirijo mis humildes preces
y el llanto de mi corazón.

VI
Señor Jesús, Salvador nuestro,
que llamaste a Pedro al apostolado
y, después de su caída y de su penitencia,
de nuevo le recibiste en tu amistad
y le confirmaste como príncipe de los Apóstoles,
vuélvete a mí y mírame,
para que, imitando el ejemplo de Pedro,
vuelva a Ti desde mi pecado
y en adelante te siga con mayor amor.
Vil
Dios, Padre lleno de clemencia,
como el hijo pródigo, que marchó hacia tu encuentro, te digo:
«He pecado contra Ti,
ya no merezco llamarme hijo tuyo»
Cristo Jesús, Salvador del mundo,
como el ladrón al que abriste las puertas del paraíso, te ruego:
«Acuérdate de mi, cuando estés en tu reino»
Espíritu Santo, fuente de amor,
confiadamente te invoco.
«Purifícame,
y haz que camine como hijo de la luz».

VIII
Señor Jesús,
Tú que devolviste la vista a los ciegos, sanaste a los enfermos,
perdonaste a la mujer pecadora, y después de su caída
confirmaste a Pedro en tu amor,
recibe ahora mi súplica:
Perdona todos mis pecados,
renuévame en tu amor,
concédeme vivir en fraterna unión con mis hermanos,
para que pueda anunciar tu salvación a todos los hombres.

IX
Señor Jesús,
a Ti te gustaba ser llamado amigo de los pecadores.
Líbrame ahora de mis culpas,
por el misterio de tu muerte y resurrección.
Que habite en mí tu paz,
para que pueda dar testimonio de amor, verdad y justicia.

X
Señor Jesucristo,
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
por la gracia del Espíritu Santo,
dígnate reconciliarme con tu Padre.
Lava, con tu sangre, todas mis culpas,
y haz de mí un hombre nuevo para alabanza de tu gloria.

XI
Dios omnipotente y misericordioso,
que no quieres la muerte del pecador,
sino que se convierta y viva.
Concédeme arrepentirme de mis pecados,
para que no sienta en el futuro sus efectos
y no vuelva a caer
en lo mismo de lo que hoy me arrepiento.

XII
Señor Jesucristo,
suave y humilde de corazón
misericordioso y pacífico,
pobre e inmolado para nuestra justicia,
que por medio de la cruz llegaste a la gloria
para mostrarnos el camino de la salvación,
concédeme recibir con gozo tu evangelio,
y vivir según tu ejemplo,
para ser coheredero y copartícipe de tu reino.

XIII
Padre omnipotente y misericordioso,
concédeme que, movido y ayudado por tu Espíritu,
siempre lleve en mi cuerpo
la mortificación de Jesús,
para que también su vida
se manifieste en mí.

 

 

Padre bueno

      

 

Padre Bueno, te pido que bendigas a mi familia,

mis hermanos, amigos, sobrinos y a toda la humanidad

Te pido, les reveles nuevamente

Tu amor y Tu poder.

Espíritu Santo, te pido que seas la guía para sus almas.

 

Donde hay dolor, dales Tu paz y Tu misericordia.

Donde hay dudas, renuévales la confianza.

Donde hay cansancio, te pido que les des entendimiento, paciencia, y

fuerza para amarte.

Donde hay estancamiento espiritual, te pido que les reveles tu

cercanía, para un nuevo comienzo en la fe.

Donde hay miedo, revélales Tu amor y transmíteles tu fuerza.

Donde hay pecado bloqueando sus vidas, haz que este desaparezca.

Bendice sus finanzas, concédeles mas visión de Ti,

que tengan el apoyo de amigos para darles fuerza y valentía.

Concédeles a cada uno discernimiento para

poder distinguir las fuerzas negativas que pudieran afectarlos,

Revélales el poder que tienen en Ti para superarlo.

Te ruego me concedas estas peticiones en el nombre de Jesús nuestro

único Salvador.

Amen.

 

 

Padre nuestro, bendícenos...

      

 

Padre Nuestro, bendito sea el nuevo día

y quien nos lo envía. Dios y Señor mío,

gracias por haberme creado, redimido,

hecho cristiano y conservado cada día

y cada noche.

 

Te ofrezco mis pensamientos,

palabras y obras.

No permitas que te ofenda y dame fuerza

para huir de los pecados y peligros.

 

Mi Dios, hoy te pido que perdones a todas

las personas que conozco en mi vida y a mi

mismo. Yo se que tu me daras la fuerza

para aprender a perdonar de corazon.

 

Te doy gracias porque tu me amas mas de

lo que yo me amo a mi mismo, y porque he

descubierto que tu mas que nadie en el mundo

desea que yo sea feliz.

Amen.

 



¡Para hoy, dame, Señor...!

(A. Rabatte)

 

Para hoy
Dame Señor
entusiasmo para actuar
en cada momento del día
con una entrega total.

Para hoy
Dame Señor
paciencia y una gran fortaleza
para aceptar los detalles
que tu me vas a mandar.

Para hoy
dame Señor
capacidad para Amar
cuanto cruce mi camino
captando todo lo bello que me das.

Para hoy
dame Señor
el don de aceptar a las personas como son y
de disfrutar mi vida como es hoy.

Para Hoy
dame Señor
tiempo para Orar,
para llenarme de Tu Amor,
olvidarme de mis penas y
entregarme al servicio de los demás.
Amén!

 

Plegaria de confianza en la Divina Providencia

 

Recibe, Señor, nuestros miedos
y transfórmalos en confianza.

Recibe, Señor, nuestro sufrimiento
y transfórmalo en crecimiento.

Recibe, Señor, nuestro silencio
y transfórmalo en adoración.

Recibe, Señor, nuestras crisis
y transfórmalas en madurez.

Recibe, Señor, nuestras lágrimas
y transfórmalas en plegarias.

Recibe, Señor, nuestra ira
y transfórmala en intimidad.

Recibe, Señor, nuestro desánimo
y transfórmalo en fe.

Recibe, Señor, nuestra soledad
y transfórmala en contemplación.

Recibe, Señor, nuestras amarguras
y transfórmalas en paz del alma.

Recibe, Señor, nuestra espera
y transfórmala en esperanza.

Recibe, Señor, nuestra muerte
y transfórmala en resurrección.

(Remitida por Humberto G.)

 

 

¡Porque es tarde, Dios mío!

 

Por que es tarde, Dios Mío,
por que anochece ya y
Se nuble el camino;
por que temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan sola y
Quédate conmigo.

Por que he sido rebelde y
he buscado el peligro y
escudriñé curiosa
las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor y
quédate conmigo.

Por que ardo en sed de Ti y
en hambre de Tu Trigo,
ven, siéntate a mi mesa;
bendice el Pan y el Vino.
Quédate, al fin, conmigo.

 

 

Oh, Padre

(Cardenal Carlo María  Martín)

 

Te adoramos y te glorificamos,
Padre omnipotente, rico en gracia y misericordia.
Te pedimos conocer
y comprender  a tu Hijo Jesús como el Mesías,
Hijo de David, heredero de su trono,
Rey de Reyes, Señor de los Señores,
así como poderlo amar y adorar como Dios
y seguirlo como el Salvador de la humanidad.
Haz que fijemos nuestros ojos en El
y lo contemplemos,
para poder conocerte y entenderte a Tí,
oh Padre amadísimo y justísimo,
y el amor con que has amado al mundo
desde el principio,
amor que se dirige a todos los hombres de la tierra
y que envuelve también nuestra misión.
Te lo pedimos oh Padre,
por tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor,
en la unidad del Espíritu Santo

Amén.

 

 

Oh Dios, enséñame a ser valiente

        

 

Señor, ayúdame a ser valiente,
enséñame a decir la verdad delante
de los fuertes y a no decir mentiras
para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la felicidad.
Si me das fuerza, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la moneda.
No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo y a juzgarme como a los
demás.

No me dejes caer en el orgullo si triunfo.
Ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al
triunfo.

Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte.
Que la venganza es la señal primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar del fracaso.
Si yo faltara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente me faltara a mí, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de Ti, por favor no te olvides de mí...

Amen.

 

 

Padre Santo

(Grupo de Oración Santo Cura de Ars)

 

 

Haz que mis ojos vean lo que Tú ves.
Haz que mis oídos oigan el estruendo de tu voz
en las ondas de lo creado.
Haz que mi hablar sea un baño de palabras de néctar
que se viertan sobre las personas presas de amargura.
Haz que mi labios solo canten
los cantos de tu amor y tu alegría.

Padre,
realiza por medio de mí la obra de la verdad.
Ten mis manos ocupadas en servir a todos.
Haz que mi voz esparza de continuo semillas
de amor para Tí,
en el terreno de los hombres que te buscan.
Haz que mis pies avancen siempre
por el camino de la justicia.
Guíame de mi ignorancia a tu luz.

Padre,
mueve mi corazón y hazme sentir simpatía
por todas las criaturas vivientes.
Que tu palabra sea el maestro de la mía.
Piensa con mis pensamientos,
porque mis pensamientos son tus pensamientos,
mi mano es tu mano, mis pies son tus pies,
mi vida es tu fuerza para hacer justicia
entre los seres vivos.

 

Resignación perfecta

(Padre San José Pignatelli, S.J.)


Señor, no sé que será de mí este día,
pero estoy cierto de que nada puede sucederme
que Tú no hayas visto, decretado y ordenado
desde toda la eternidad.
Eso es suficiente para mí.
Adoro tus impenetrables y eternos designios,
a los que me someto con todo el corazón.

Los deseo y los acepto todos, y uno mi sacrificio,
al de Jesucristo, mi Divino Salvador.
Pido en su nombre y por sus infinitos méritos,
paciencia si soy juzgado, y perfecta y
entera sumisión a todo lo que me sucede,
porque sé que es tu voluntad.
Amén.

 

 

Señor, enséñame a vivir

(Grupo de Oración Santo Cura de Ars)

    



Señor,

Dame fuerzas cuando me sienta débil, coraje para enfrentar las
adversidades, alegría para alegrar a aquellos que sólo saben llorar.

Que yo pueda hacer el bien a los que necesitan, sea con una palabra, sea con un gesto, sea con una sonrisa.

Señor, alimenta mi alma con tu luz, hazme relucir entre las tinieblas.
De la falta de fe y de esperanza, líbrame, Levántame, fortifícame, enséñame el camino de la verdad y la comprensión.

Aliméntame de sabiduría para que pueda discernir lo que es correcto de lo que no es, para que no incurra en errores y no lleve a otros a hacer lo
mismo. Señor, Oye mi súplica, escucha mi corazón, toca ahora mi alma y
reanímala, pues a veces me vence la tristeza.

Levántame a mí y a todos los que cayeron alguna vez, ayúdanos a no tener miedo de volver a caer.

Visita a mi familia, mi casa, mis amigos, mis enemigos, a aquellos que todavía voy a conocer y aquellos que ya no veo.

Reparte con ellos el pan de tu misericordia y bondad, tócales el corazón
para que también sientan tu presencia y crean verdaderamente en un mundo mejor.

Visita a todos aquellos que necesiten de tu presencia Para que puedan
iluminarse con tu belleza y amor.

Que sepan que fuera de Ti, no hay nada!!

Gracias, Señor

Amen

 

 

Señor, enséñanos a orar

(Cardenal Danneels)

 

 

Hazme Señor, que conozca mi camino.
Ayúdame a entender las etapas de tu designio,
Los momentos de luz y los momentos de sombra
De  prueba,  al menos hasta el límite de lo tolerable.
Dame a conocer en que punto estoy en el camino
Y donde me encuentro.
Te lo pido por Cristo nuestro Señor.
Señor, Tú que nos escrutas y nos conoces
Sabes lo incapaces que somos
De comprender tu misterio y el nuestro.
Conocemos nuestra incapacidad
Para hablar de estas cosas con verdad
Te rogamos Padre en nombre de Jesús:
Mándanos tu Espíritu
Que escruta la profundidad del hombre
Y sabe lo que hay dentro de nosotros,
A fin de que nos haga capaces de conocernos
Como somos conocidos de Ti
En la profundidad de nuestro mal,
Con amor y con misericordia.
Haz que veamos con ojos verdaderos
Lo que hay en nosotros de peso
Opacidad y oposición a Ti.
Haz que sepamos mirarlo
a la luz misericordiosa
que viene de la muerte
y resurrección de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor,
Que con el Espíritu vive y reina contigo
Por todos los siglos.
Amén.



Ven, Espíritu Santo

 


Ven, Creador Espíritu amoroso,
ven y visita al alma que a Ti clama,
y con tu soberana gracia inflama
los pechos que Tú creaste poderoso.

Tú, que abogado fiel eres llamado,
del Dios supremo don,
perenne fuente de vida eterna, caridad ferviente,
espiritual unción, fuego sagrado.

Te infundes Tú al alma en siete dones,
promesa fiel del Padre soberano;
Tú eres el dedo en su diestra mano
nos dictas tus palabras y razones.

Ilustras con tu luz nuestros sentidos,
del corazón ahuyentas la tibieza;
haces vencer la corporal flaqueza,
con celestial virtud fortalecidos.

Por Ti, nuestro enemigo desterrado,
gocemos de paz santa duradera;
y siendo nuestro guía en la carrera
todo mal evitemos y pecado.

Por Ti al eterno Padre conozcamos,
y al Hijo soberano omnipotente;
y en Ti, Espíritu, de ambos procedente,
con viva fe y amor por siempre creamos.

Gloria y loor se dé al Padre eterno,
y al Hijo, de la muerte victorioso,
y al soberano Espíritu amoroso,
ahora y por siempre y siglos sempiternos.

Amén.

 

 

Consagración a Jesús Misericordioso

      

Señor Jesús, en la cruz manifestaste
tu obediencia al Padre
y tu voluntad de salvación universal:
venimos a implorarte perdón
y a darte gracias por tu amor.

Queremos hacer conocer tu Evangelio
mediante las obras de misericordia
para la conversión de los pecadores,
el consuelo de los afligidos
y la asistencia a los pobres y enfermos.

Envíanos a tu Espíritu Santo,
pues necesitamos sanar nuestra libertad humana
para construir un mundo donde reine la misericordia
y se anticipe al Banquete definitivo.

Ayúdanos a dar testimonio de fé y esperanza
delante de nuestros hermanos, varones y mujeres,
para que comprendamos todos
que la felicidad perfecta se encuentra en Ti.

Indícanos el camino hacia el Padre
para llegar a adorar el Misterio de la Trinidad
junto a María y los Santos.

Amén.

 



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